“ La preciosa voz de la jovencísima Raquel Pelayo asombró a todo el público. Un potente chorro vocal, con un registro amplio y dulce como la miel ”

Mucho ritmo. Esto es lo que ofreció la Insostenible Big Band de principio a fin. Esta banda, formada por alumnos de los Conservatorios de Enseñanzas Profesionales y Superior de Málaga, interpretó muchos de los grandes clásicos del swingde los 40 y 50. Se escucharon sin contemplaciones, dándoles toda la fuerza posible para que el público no se aburriera ni un momento. Y lo consiguieron, en un concierto en el Echegaray que duró dos horas .

Temas tan populares como In the Moon o Chick to Chick fueron interpretados con mucha energía, y sonando siempre compactos, bien coordinados y matizando la intensidad correctamente. Y si a nivel instrumental estuvieron muy correctos, el apartado vocal fue sobresaliente. La preciosa voz de la jovencísima Raquel Pelayo asombró a todo el público y a mí en especial. Un potente chorro vocal, con un registro amplio y dulce como la miel. Habrá que ver qué le depara el futuro a esta joven Ella Fitzgerald malagueña…

En las dos horas que duró la actuación hubo tiempo para presentaciones, agradecimientos, y mucho sentido del humor. El concierto era totalmente festivo, un homenaje que se dio la propia banda, y con un Echegaray lleno. El reencuentro con algunos ex miembros de la Big Band dio la oportunidad de que pudiéramos escucharles de nuevo tanto en los arreglos como en los solos.
Entre los solistas destacaría las breves intervenciones del saxo tenor Adrián Ruiz, el único que iba más allá de los clichés del swing. Y es que éso fue lo que más se pudo mejorar del concierto, sería bueno incentivar a los chavales a ir un poco más allá en la expresividad y recursos de los solos. Y no tienen por qué ser más complicados, a veces una nota tenida y un silencio dicen mucho más que una escala de blues. El swing a veces es un corsé incómodo de llevar en el siglo XXI.

De todos modos, el nivel interpretativo fue muy bueno, variado y con intensidad. La Insostenible Big Band ha aprovechado la ocasión que le han ofrecido para ocupar su espacio en este Festival Internacional de Jazz. Siempre es de agradecer que se les dé una oportunidad a los músicos locales, porque si no salen a la luz en estas ocasiones parece que no existen. Y creo que hace mucho que vivimos en una espiral de silencio musical malagueño.

José Rodríguez Funes | malagahoy.es